viernes, 31 de agosto de 2007

TERMAS MINERALES DE CHILLAN




Por Ricardo Jorquera Dinamarca
(Publicado en el Diario La Discusión de Chillán el 31 de agosto de 2007)


En este momento en que se decide el futuro de las Termas Minerales de Chillán, como se le llamó durante la concesión de Juan Sívori Alzérreca entre los años 1925 y 1965, deseo destacar a un soñador que tuvo la virtud de valorar y proyectar este centro turístico hace 45 años. Fue la época en que un grupo de jóvenes principiantes en la práctica del skí dieron vida al Club Andino de Chillán y construyeron el refugio Shangri-La sobre un valle rodeado de rocas volcánicas. En esos años el Hotel de las Termas funcionaba sólo en época de verano porque la ruta quedaba cortada por la nieve y el acceso en vehículos se lograba con mucha dificultad hasta el sector de Las Trancas. Para llegar al refugio se recorrían fatigosas horas con mochilas y esquís al hombro seguida de una noche de descanso en medio de un paisaje nevado de incomparable belleza. Al día siguiente una menos agotadora caminata para iniciar de madrugada la subida de una pequeña loma de poco más de un kilómetros y así, al fin, disfrutar de un apasionante descenso sobre esquíes de madera facilitados por el Regimiento “Chillán”. Esa era toda la actividad de un fin de semana. Los más experimentados y con mejores condiciones físicas subían dos veces porque servía de entrenamiento para las competencias que se organizaban en Antuco por el hecho de contar con un andarivel de arrastre. Estas excursiones se repitieron durante muchos años con entusiasmo, cariño y empuje, pero hubo uno, que formaba parte de este grupo, que se aventuró a iniciar una actividad que permitió que el nombre de Chillán se haya difundido en todo el mundo, que se creara un polo de desarrollo en torno a las Termas con importantes inversiones, generara ocupación de mano de obra y se creara una infraestructura que compite internacionalmente con otros centros similares. Gracias a este visionario se hizo realidad algo que nadie imaginó donde primó el amor por este terruño y que si los frutos personales son numerosos, lo tiene muy bien merecido y a nadie le puede preocupar. Todo lo contrario, la ciudad y la región le deben mucho. Me refiero al presidente de Somontur, José Luis Giner Izquierdo.


miércoles, 1 de agosto de 2007

LA BASE DEL MORRO ES AHORA UNA CONTAMINACIÓN PAISAJÍSTICA





Arica no merece que le entreguen una obra sin terminar si se le quiere respetar turísticamente

(Publicado en el Diario La Estrella de Arica el martes 07 de agosto de 2007)

Por Ricardo Jorquera Dinamarca
Geológicamente el Morro de Arica está formado por rocas sedimentarias y lava. Emergió en la edad jurásica cuando los dinosaurios poblaban la tierra hace 160 millones de años. Este peñón ha soportado estoicamente los embates de la naturaleza desde el año 1543, fecha del primer movimiento telúrico grado 7.7 que se tiene conocimiento. Ocurrió dos años después de su fundación. Existen registros posteriores de terremotos a partir del 24 de noviembre de 1604 de magnitud 8.4º; el 16 de diciembre de 1615, de 6.7º; el 31 de marzo de 1650; el 10 de marzo de 1681; el 13 de agosto de 1868 de 8.5º y el 10 de mayo de 1877 de 8.8º, tres de ellos acompañados de tsunamis que devastaron la ciudad. Sin embargo, no lograron dañar esta mole de 130 metros de altura y declarado monumento nacional, a instancias del Ejército, en 1971.
A partir de 1964, por las tronaduras efectuadas para extraer material usado en la construcción del puerto, el promontorio comenzó a debilitarse al extremo que el sismo del 8 de agosto de 1987 grado 6.8 ocasionó las primeras caídas de peñascos y luego la situación empeoró con el temblor del 13 de junio de hace tan solo dos años al desmoronarse 400 toneladas de rocas. Por medidas de seguridad en la década de los 80 se clausuró con una reja de hierro el acceso a la famosa cueva del inca y de no haber desaparecido hoy estaría convertida en un interesante atractivo turístico gracias a la leyenda que relata que esa cueva, conectada con múltiples laberintos, llegaba hasta la misma ciudad del Cusco por donde transportaban pescado fresco al Emperador de los incas. Pero también hay testimonios de fantasmas, de parejas de enamorados e incluso el haber albergado a criminales y delincuentes prófugos de la justicia.
Esta montaña mutilada continúa sufriendo la amenaza de la mano del hombre aferrándose a la magnificencia que legó la naturaleza. Ahora se siente humillada porque al pretender socorrerla y salvar su estructura la base quedó dislocada estéticamente. Flota en el ambiente una desazón de impotencia y dolor al ver como una inversión millonaria destinada a evitar nuevos desprendimientos no contempló su ornamentación final.
Emergen deslices inexplicables. No se entiende por qué no se dimensionó el término de la obra tomando en cuenta la realidad urbana para evitar esta contaminación paisajística que ahora interfiere con el hermoso entorno del paseo costero.

LA FOTOGRAFÍA EN BLANCO Y NEGRO, muestra el Morro de Arica, captada después del maremoto del año 1868 que se alza orgulloso a pesar de haber sufrido el violento impacto de ese terremoto que devastó totalmente la ciudad entre la costa hasta los pie de la Iglesia Catedral.