


Arica no merece que le entreguen una obra sin terminar si se le quiere respetar turísticamente(Publicado en el Diario La Estrella de Arica el martes 07 de agosto de 2007)
Por Ricardo Jorquera Dinamarca
Geológicamente el Morro de Arica está formado por rocas sedimentarias y lava. Emergió en la edad jurásica cuando los dinosaurios poblaban la tierra hace 160 millones de años. Este peñón ha soportado estoicamente los embates de la naturaleza desde el año 1543, fecha del primer movimiento telúrico grado 7.7 que se tiene conocimiento. Ocurrió dos años después de su fundación. Existen registros posteriores de terremotos a partir del 24 de noviembre de 1604 de magnitud 8.4º; el 16 de diciembre de 1615, de 6.7º; el 31 de marzo de 1650; el 10 de marzo de 1681; el 13 de agosto de 1868 de 8.5º y el 10 de mayo de 1877 de 8.8º, tres de ellos acompañados de tsunamis que devastaron la ciudad. Sin embargo, no lograron dañar esta mole de 130 metros de altura y declarado monumento nacional, a instancias del Ejército, en 1971.
A partir de 1964, por las tronaduras efectuadas para extraer material usado en la construcción del puerto, el promontorio comenzó a debilitarse al extremo que el sismo del 8 de agosto de 1987 grado 6.8 ocasionó las primeras caídas de peñascos y luego la situación empeoró con el temblor del 13 de junio de hace tan solo dos años al desmoronarse 400 toneladas de rocas. Por medidas de seguridad en la década de los 80 se clausuró con una reja de hierro el acceso a la famosa cueva del inca y de no haber desaparecido hoy estaría convertida en un interesante atractivo turístico gracias a la leyenda que relata que esa cueva, conectada con múltiples laberintos, llegaba hasta la misma ciudad del Cusco por donde transportaban pescado fresco al Emperador de los incas. Pero también hay testimonios de fantasmas, de parejas de enamorados e incluso el haber albergado a criminales y delincuentes prófugos de la justicia.
Esta montaña mutilada continúa sufriendo la amenaza de la mano del hombre aferrándose a la magnificencia que legó la naturaleza. Ahora se siente humillada porque al pretender socorrerla y salvar su estructura la base quedó dislocada estéticamente. Flota en el ambiente una desazón de impotencia y dolor al ver como una inversión millonaria destinada a evitar nuevos desprendimientos no contempló su ornamentación final.
Emergen deslices inexplicables. No se entiende por qué no se dimensionó el término de la obra tomando en cuenta la realidad urbana para evitar esta contaminación paisajística que ahora interfiere con el hermoso entorno del paseo costero.
Geológicamente el Morro de Arica está formado por rocas sedimentarias y lava. Emergió en la edad jurásica cuando los dinosaurios poblaban la tierra hace 160 millones de años. Este peñón ha soportado estoicamente los embates de la naturaleza desde el año 1543, fecha del primer movimiento telúrico grado 7.7 que se tiene conocimiento. Ocurrió dos años después de su fundación. Existen registros posteriores de terremotos a partir del 24 de noviembre de 1604 de magnitud 8.4º; el 16 de diciembre de 1615, de 6.7º; el 31 de marzo de 1650; el 10 de marzo de 1681; el 13 de agosto de 1868 de 8.5º y el 10 de mayo de 1877 de 8.8º, tres de ellos acompañados de tsunamis que devastaron la ciudad. Sin embargo, no lograron dañar esta mole de 130 metros de altura y declarado monumento nacional, a instancias del Ejército, en 1971.
A partir de 1964, por las tronaduras efectuadas para extraer material usado en la construcción del puerto, el promontorio comenzó a debilitarse al extremo que el sismo del 8 de agosto de 1987 grado 6.8 ocasionó las primeras caídas de peñascos y luego la situación empeoró con el temblor del 13 de junio de hace tan solo dos años al desmoronarse 400 toneladas de rocas. Por medidas de seguridad en la década de los 80 se clausuró con una reja de hierro el acceso a la famosa cueva del inca y de no haber desaparecido hoy estaría convertida en un interesante atractivo turístico gracias a la leyenda que relata que esa cueva, conectada con múltiples laberintos, llegaba hasta la misma ciudad del Cusco por donde transportaban pescado fresco al Emperador de los incas. Pero también hay testimonios de fantasmas, de parejas de enamorados e incluso el haber albergado a criminales y delincuentes prófugos de la justicia.
Esta montaña mutilada continúa sufriendo la amenaza de la mano del hombre aferrándose a la magnificencia que legó la naturaleza. Ahora se siente humillada porque al pretender socorrerla y salvar su estructura la base quedó dislocada estéticamente. Flota en el ambiente una desazón de impotencia y dolor al ver como una inversión millonaria destinada a evitar nuevos desprendimientos no contempló su ornamentación final.
Emergen deslices inexplicables. No se entiende por qué no se dimensionó el término de la obra tomando en cuenta la realidad urbana para evitar esta contaminación paisajística que ahora interfiere con el hermoso entorno del paseo costero.
LA FOTOGRAFÍA EN BLANCO Y NEGRO, muestra el Morro de Arica, captada después del maremoto del año 1868 que se alza orgulloso a pesar de haber sufrido el violento impacto de ese terremoto que devastó totalmente la ciudad entre la costa hasta los pie de la Iglesia Catedral.

No hay comentarios:
Publicar un comentario