jueves, 3 de mayo de 2007

ROTARY CLUB ARICA RECORDÓ 466º ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD ** SAN MARCOS DE ARICA **




Por Ricardo Salas Palacios


Nuestro club rotario ha querido, en esta oportunidad, recordar el Aniversario de la fundación de la ciudad, los 466 años que cumpliera el miércoles 25 recién pasado. Fecha que creemos aún no se le ha dado la real importancia que merece.
Empezaré mencionando un monolito que existía en calle San Marcos, en un bandejón que había en el centro de la cazada entre el edificio del Hotel Pacífico y el Parque Aduana (hoy General Baquedano), el cual recordaba a don Diego de Almagro que llegara al pie del Morro, cuando regresaba de descubrir Chile. En ese monolito, levantado por Rotary Club Arica y que existiera hasta la demolición del Hotel Pacífico, se encontraba una placa que decía: “Honor al esforzado castellano Adelantado don Diego de Almagro que, en diciembre de 1536, fue el primer hijo de España que pisó tierra ariqueña”, según lo señala el padre Urzúa en su libro Arica Puerta Nueva.
Después de poco más de tres años del paso de Almagro por tierras ariqueñas, se le entrega en encomienda, a don Lucas Martínez Vegaso, toda la zona comprendida entre Ilo y Tarapacá, donde se encontraba el
Valle de Azapa y tres sectores del cacique Ariacca y por lo tanto el Morro y nuestra actual ciudad. El 24 de diciembre, de ese mismo año, pasaba por esas tierras don Pedro de Valdivia, quien se dirigía a conquistar Chile, territorio que antes había descubierto don Diego de Almagro. En esa Conquista, el 12 de febrero de 1541, funda la ciudad de Santiago, actual capital del país.
Tan sólo 72 días después de la fundación de la ciudad de Santiago y en el día de San Marcos, el 25 de abril de 1541, es fundada la villa de San Marcos de Arica, su fundador fue –desde luego- el dueño de la encomienda, don Lucas Martínez Vegaso y lo hizo poniendo picota en la plaza, a 300 varas castellanas del cerro llamado Morro y a 450 de la costa hacia el valle. Esta nueva villa sería solamente de paso -descanso y aprovisionamiento- para los que iban al sur o los que de allá venían.
Ustedes posiblemente se preguntaran ¿y por qué se le llamó Arica? En realidad no existe consenso al respecto y citaré tres diferentes opiniones: el Capellán Luis Urzúa –ya citado- indica que el nombre viene de ARI, que en aymará significa nuevo, agudo y de CA que significa abertura, grieta y señala que la palabra daría a entender “Puerta Nueva” o “Camino Nuevo” y de ahí el nombre que da su libro “Arica Puerta Nueva”; don Alfredo Wormald, en tanto, cree que proviene del nombre del Cacique Ariacca, que debió ser muy importante personaje en la zona ya que existían tres poblados en el sector que llevaban su nombre y don Andrés Raiteri, que escribía en los periódicos de la ciudad como “Marqués de Gris” señala que el etimólogo Francisco Loayza encontró que en japonés ARIKA significa “tierra prometida” y que provendría de ahí. Hay otras opiniones, pero volvamos a la villa.
La fortuna quiso que en el año 1545 se descubriesen ricos yacimientos de plata en Potosí (en aquel entonces el Alto Perú) y que por ello la villa pasara a convertirse en el puerto de embarque de la plata que salía de las minas y de desembarque de todos aquellos elementos que se necesitaban en Potosí. Veinte años más tarde se crea el Corregimiento de Arica y cinco años después el rey Felipe II le concede el título de Muy Ilustre y Real Ciudad. Llegando a tener blasón en reconocimiento a la defensa que hiciera el Corregidor y sus hombres, en 1615 contra el pirata Jorge Silbergen. Ese blasón lleva en su centro un escudo que tiene el Cerro de Potosí apoyado en un paño azul cruzado por dos fajas en forma de onda y el cerro va sobre un fondo de oro.
El 24 de noviembre de 1604 un fuerte terremoto seguido de un tsunami, hace desaparecer la naciente ciudad y al reconstruirse ésta, se la cambia de ubicación, levantándola más cerca del Morro, emplazamiento que mantendrá hasta hoy para protegerla.
Junto a los españoles llegan las órdenes religiosas y, para 1700 estaban asentados en la ciudad los Mercedarios, con un convento ubicado
en la esquina de calle del Comercio (hoy 21 de Mayo) y de la Merced (hoy Colón); otro de Franciscanos, emplazado donde hoy está el Mercado Central; un tercero de los Hermanos de San Juan de Dios, en los terrenos que ocupa un estacionamiento y el edificio Consistorial, calle de la Matriz (ahora Baquedano) y calle San Francisco (actual Sotomayor) y además la Parroquia de San Marcos, emplazada donde hoy se ubica la catedral.

Para el naturalista Amadeo Frezier, que visitó la ciudad en 1712 y levantó los primeros planos de ella, Arica era “una aldea de 150 familias, la mayor parte de negros, mulatos e indios y pocos blancos… las casas hechas de totora y maderos unidos entre sí por cueros y con cañas, sobre todo lo cual se colocaba barro. El uso de ladrillo crudo (adobes) estaba reservado para las más importantes y las iglesias. Como no llueve no tienen más techo que una estera, lo que da a las casas un aspecto de ruinas.” Pobre descripción de nuestra ciudad.

Los corregimientos se terminan el año 1784, la ciudad pasa a integrarse como partido de Arequipa y las autoridades son instaladas en Tacna, en atención a las pestes y los ataques de piratas y corsarios, que sufrían en Arica. La ciudad seguirá decayendo constantemente en los próximos años.
Llega el siglo XIX se inician los movimientos independentistas de los países sud americanos y los ariqueños apoyan a los “realistas”, por lo cual luego de la independencia del 28 de julio de 1821 el gobierno da preferencia al intercambio con Bolivia por el puerto de Mollendo. Al mismo tiempo, al independizar Simón Bolívar a Bolivia en 1825, le entrega una salida propia por Antofagasta y estos hacen su comercio por Cobija.
El puerto sigue en decadencia y el 13 de agosto de 1868 un fuerte sismo seguido de tsunami casi hace desaparecer nuevamente a la ciudad y sólo 12 años más tarde, por la Guerra del Pacífico, Arica es ocupada por el Ejército Chileno el 7 de junio de 1880.
Durante la ocupación Chile se preocupa de mejorar la situación de Arica y es así como se instala agua potable, alcantarillado y electricidad a la ciudad, se construyen colegios y edificios públicos que permiten una mejor calidad de vida a sus habitantes y se termina definitivamente con las diferentes pestes que existieron en la ciudad y que el doctor Juan Noé, que la visitó en marzo de 1913 dijo: “Arica estaba infectada por el paludismo, en tal forma que en Europa sería calificada de infectada de paludismo grave,” el tuvo la satisfacción de terminar con ella, en 1945, en forma definitiva.
Carlos Ibáñez, en su calidad de presidente de la República, fue quien firmó el tratado de 1929 con Perú por medio del cual Chile devolvió Tacna a Perú e incorporó Arica a Chile y quien en 1953 firmara el DFL 330 que creó el Puerto Libre y en 1958 la Ley 13.039 que creó la Junta de Adelanto. Con estos instrumentos legales la ciudad fue conocida en el país y tuvo un vertiginoso desarrollo que inició su paralización en 1976, con la terminación de la Junta. Desde entonces podríamos decir que no ha vuelto a levantarse.
Presidente, visitas, damas, compañeros los invito a hacer un brindis por los 466 años que ha cumplido nuestra ciudad desde la fundación y por la esperanza de tener un buen futuro, ahora que se ha aprobado la creación de la Región Arica y Parinacota.

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