
Publicado en el Diario La Estrella de Arica el martes 18 de Septiembre de 2007
Por Ricardo Jorquera Dinamarca
“Brindaré orgulloso y con razón, por la línea de la Concordia, el altiplano, pampas, lagos y valles, con un hermoso mar representan la nueva Región.
Diez mil años de vivencia humana, la respaldan su arqueología, pero la gesta histórica del morro, le deparó un promisor mañana.
Aymaras, afros, pampinos y huasos celebran con emoción, Arica y Parinatota, una gloriosa Región”.
Estas décimas del osornino radicado hace 52 años en Arica, Hernán “palito” Hurtado García, sintetizan los iconos que se postulan para lograr la identidad que requiere la Región Arica y Parinacota con el propósito de encumbrarse en un sitial bizarro como una gran vitrina que proyecte al mundo esencialmente una cultura única en el mundo y sea base para enfrentar los nuevos desafíos.
El proyecto de la Universidad de Tarapacá de abogar para que la cultura Chinchorro sea declarada Patrimonio de la Humanidad significa consolidar la génesis de nuestras raíces y encadenar el desarrollo económico reclinado en el turismo porque es un recurso macizo que permitirá fijar los lineamientos de un proceso sustentable en el tiempo. Esta simbiosis tiene su mejor fundamento si se considera que la habilitación de un museo en sitio en Colón 10, donde fue descubierto un cementerio de momias, posee los parámetros básicos para postular a esa ambiciosa visión de contar con un escenario cultural abierto a todo el mundo.
Un museo no cumple con las exigencias para convertirse en Patrimonio de la Humanidad, según lo establece la UNESCO porque el espacio propuesto debe, entre otras cosas, ser un testimonio único de una tradición cultural o de una civilización existente o ya desaparecida y un ejemplo eminente de una práctica de asentamiento humano, utilización del mar o de la tierra, que sea representativa de una cultura o de la interacción humana con el medio ambiente especialmente cuando este se vuelva vulnerable frente al impacto de cambios irreversibles.
Los habitantes de Arica y Parinacota deben asumir la responsabilidad de tomar conciencia de la valía hereditaria legada por los primeros habitantes de estas tierras con el fin de que cada uno conozca lo que ella representa para las futuras generaciones y que cuando sea declarada Patrimonio de la Humanidad individualmente sientan como suya esta iniciativa.
Por Ricardo Jorquera Dinamarca
“Brindaré orgulloso y con razón, por la línea de la Concordia, el altiplano, pampas, lagos y valles, con un hermoso mar representan la nueva Región.
Diez mil años de vivencia humana, la respaldan su arqueología, pero la gesta histórica del morro, le deparó un promisor mañana.
Aymaras, afros, pampinos y huasos celebran con emoción, Arica y Parinatota, una gloriosa Región”.
Estas décimas del osornino radicado hace 52 años en Arica, Hernán “palito” Hurtado García, sintetizan los iconos que se postulan para lograr la identidad que requiere la Región Arica y Parinacota con el propósito de encumbrarse en un sitial bizarro como una gran vitrina que proyecte al mundo esencialmente una cultura única en el mundo y sea base para enfrentar los nuevos desafíos.
El proyecto de la Universidad de Tarapacá de abogar para que la cultura Chinchorro sea declarada Patrimonio de la Humanidad significa consolidar la génesis de nuestras raíces y encadenar el desarrollo económico reclinado en el turismo porque es un recurso macizo que permitirá fijar los lineamientos de un proceso sustentable en el tiempo. Esta simbiosis tiene su mejor fundamento si se considera que la habilitación de un museo en sitio en Colón 10, donde fue descubierto un cementerio de momias, posee los parámetros básicos para postular a esa ambiciosa visión de contar con un escenario cultural abierto a todo el mundo.
Un museo no cumple con las exigencias para convertirse en Patrimonio de la Humanidad, según lo establece la UNESCO porque el espacio propuesto debe, entre otras cosas, ser un testimonio único de una tradición cultural o de una civilización existente o ya desaparecida y un ejemplo eminente de una práctica de asentamiento humano, utilización del mar o de la tierra, que sea representativa de una cultura o de la interacción humana con el medio ambiente especialmente cuando este se vuelva vulnerable frente al impacto de cambios irreversibles.
Los habitantes de Arica y Parinacota deben asumir la responsabilidad de tomar conciencia de la valía hereditaria legada por los primeros habitantes de estas tierras con el fin de que cada uno conozca lo que ella representa para las futuras generaciones y que cuando sea declarada Patrimonio de la Humanidad individualmente sientan como suya esta iniciativa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario