
PUBLICADO EN EL DIARIO LA ESTRELLA DE ARICA EL MARTES 2 DE OCTUBRE DE 2007
Por Ricardo Jorquera Dinamarca
Los geoglifos son expresiones rupestres que enuncian la gran odisea que vivió el hombre en estas áridas tierras nortinas. Cerro Sagrado, ubicado en el Valle de Azapa, es el sitio que concentra gran cantidad de misteriosas figuras y se emplaza dentro de una propiedad privada por lo cual ningún turista tiene acceso. Siendo uno de los hitos culturales más importantes después de las momias Chinchorro los esfuerzos de la Cámara de Turismo han resultado estériles para establecer un ingreso que permita visitar una gigantesca exposición al aire libre con características únicas en el Norte de Chile. A dos kilómetros se habilitó un mirador con un camino no apto para personas mayores y, además, a la distancia se desvanece la esencia de esta verdadera obra de arte plasmada por los incas durante su ocupación en Alto Ramírez.
Resaltan, por ejemplo, dos personajes, el mayor con atuendo o tocado sobre la cabeza. También se perfilan figuras de lagarto, serpiente, llamas y aves. Se desconoce aún el significado de las figuras geométricas diseminadas dentro de esta maqueta. El arqueólogo norteamericano Junius Bird en 1945 fotografió el lugar donde se observaba un corral en la base del cerro junto a senderos que unían el valle con el sector de las cuevas al sur de Playa Corazones. La aldea y cementerio Inka localizados por los arqueólogos locales en la década del setenta fueron arrasados por el hombre.
Esta gran incógnita que perdura hasta hoy es la causa de las distintas interpretaciones que se hacen en torno a estas figuras. Algunos las definen como mensajes y testimonios del comportamiento grupal de las sociedades andinas vinculadas con el tráfico regional e interregional. Otros indican que son sistemas de marcas o señaléticas alusivas a dicha movilidad. El investigador Luis Briones M. de la Universidad de Tarapacá localizó, además, figuras antropomorfas estáticas, en movimiento, pareadas graficando relaciones ceremoniales o sexuales, antropomorfos en hileras y figuras vinculadas a diversas actividades específicas como caza, pesca, tráfico y religión.
Resulta paradojal que Cerro Sagrado se mantenga prácticamente oculto y que ninguna autoridad asuma el compromiso de rescatar esta área con importantes vestigios de nuestros orígenes ancestrales para hacerla accesible al público e incorporarla, como un eslabón más, a la cadena de circuitos turísticos que tanto necesita Arica.
Por Ricardo Jorquera Dinamarca
Los geoglifos son expresiones rupestres que enuncian la gran odisea que vivió el hombre en estas áridas tierras nortinas. Cerro Sagrado, ubicado en el Valle de Azapa, es el sitio que concentra gran cantidad de misteriosas figuras y se emplaza dentro de una propiedad privada por lo cual ningún turista tiene acceso. Siendo uno de los hitos culturales más importantes después de las momias Chinchorro los esfuerzos de la Cámara de Turismo han resultado estériles para establecer un ingreso que permita visitar una gigantesca exposición al aire libre con características únicas en el Norte de Chile. A dos kilómetros se habilitó un mirador con un camino no apto para personas mayores y, además, a la distancia se desvanece la esencia de esta verdadera obra de arte plasmada por los incas durante su ocupación en Alto Ramírez.
Resaltan, por ejemplo, dos personajes, el mayor con atuendo o tocado sobre la cabeza. También se perfilan figuras de lagarto, serpiente, llamas y aves. Se desconoce aún el significado de las figuras geométricas diseminadas dentro de esta maqueta. El arqueólogo norteamericano Junius Bird en 1945 fotografió el lugar donde se observaba un corral en la base del cerro junto a senderos que unían el valle con el sector de las cuevas al sur de Playa Corazones. La aldea y cementerio Inka localizados por los arqueólogos locales en la década del setenta fueron arrasados por el hombre.
Esta gran incógnita que perdura hasta hoy es la causa de las distintas interpretaciones que se hacen en torno a estas figuras. Algunos las definen como mensajes y testimonios del comportamiento grupal de las sociedades andinas vinculadas con el tráfico regional e interregional. Otros indican que son sistemas de marcas o señaléticas alusivas a dicha movilidad. El investigador Luis Briones M. de la Universidad de Tarapacá localizó, además, figuras antropomorfas estáticas, en movimiento, pareadas graficando relaciones ceremoniales o sexuales, antropomorfos en hileras y figuras vinculadas a diversas actividades específicas como caza, pesca, tráfico y religión.
Resulta paradojal que Cerro Sagrado se mantenga prácticamente oculto y que ninguna autoridad asuma el compromiso de rescatar esta área con importantes vestigios de nuestros orígenes ancestrales para hacerla accesible al público e incorporarla, como un eslabón más, a la cadena de circuitos turísticos que tanto necesita Arica.

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