Por Ricardo Jorquera Dinamarca
(Publicado en el Diario "La Estrella" de Arica)
Al abordar el tema del turismo inmediatamente se asocia a viajes, paisajes exóticos, diversión, entretenimiento, casinos, espectaculares resort y todo lo que dice relación con confort, calidad de servicios, seguridad, cordialidad y reposo.
Bajo este prisma Arica muestra toda su desnudez si la comparamos con destinos magnificados con una permanente bien diseñada publicidad y que nos lleva a pensar lo lejos que estamos frente a esa realidad.
Esta situación se podría revertir si se asume un desafío con creatividad y audacia para asegurar un flujo constante de visitantes con pernoctaciones a lo menos de seis noches lo que hace atractivo y rentable cualquier tipo de inversión.
Tenemos un envidiable borde costero que puede ser dotado de un hermoso paseo desde la desembocadura del río Lluta hasta el sector de Las Cuevas. Considerar una primera etapa entre Chinchorro y Las Machas con áreas verdes y plantación de palmeras, paseos peatonales con descansos, sombrillas, accesos para discapacitados, ciclovía, luminarias, centro de eventos al aire libre, lugares de esparcimiento deportivos, infantiles con servicios higiénicos, camarines, salones de café, restaurantes, multitiendas con arriendo de vehículos y vestuarios náuticos, marinas todo lo cual atraería a inversionistas a levantar en su entorno edificaciones inmobiliarias y hoteleras sobre una zona que permite ser visitada todo el año.
Con esa misma visión mejorar el circuito Chinchorro-Las Cuevas pasando por la eliminación del cementerio de naves , crear un complejo marítimo artesanal, abrir el puerto al público hasta conectarse con la península Alacrán, playas El Laucho, La Lisera y Corazones transformando este extenso borde costero en un todo armónico.
Lamentablemente este ambicioso sueño requiere de millonarias inversiones tanto públicas como privadas lo que está muy lejos de ser una realidad en el mediano plazo. Sin embargo, tenemos una riqueza más accesible para ser explotada en el corto plazo que puede consolidar el turismo de larga distancia y que los científicos la califican como una verdadera mina de oro: la cultura Chinchorro. El área urbana central de Arica está superpuesta por campos funerarios de sus primeros habitantes de hace 10 mil años.
Los proyectos de habilitar un museo en sitio, recuperar la riqueza arquitectónica, mejorar la infraestructura vial en el casco antiguo y declarar Arica Patrimonio de la Humanidad sentaría perfectamente la base para acuñar este destino como una Ciudad Arqueológica y seguir avanzando, paralelamente, con obras en el litoral aprovechando las condiciones que la naturaleza nos ha dotado generosamente.
Bajo este prisma Arica muestra toda su desnudez si la comparamos con destinos magnificados con una permanente bien diseñada publicidad y que nos lleva a pensar lo lejos que estamos frente a esa realidad.
Esta situación se podría revertir si se asume un desafío con creatividad y audacia para asegurar un flujo constante de visitantes con pernoctaciones a lo menos de seis noches lo que hace atractivo y rentable cualquier tipo de inversión.
Tenemos un envidiable borde costero que puede ser dotado de un hermoso paseo desde la desembocadura del río Lluta hasta el sector de Las Cuevas. Considerar una primera etapa entre Chinchorro y Las Machas con áreas verdes y plantación de palmeras, paseos peatonales con descansos, sombrillas, accesos para discapacitados, ciclovía, luminarias, centro de eventos al aire libre, lugares de esparcimiento deportivos, infantiles con servicios higiénicos, camarines, salones de café, restaurantes, multitiendas con arriendo de vehículos y vestuarios náuticos, marinas todo lo cual atraería a inversionistas a levantar en su entorno edificaciones inmobiliarias y hoteleras sobre una zona que permite ser visitada todo el año.
Con esa misma visión mejorar el circuito Chinchorro-Las Cuevas pasando por la eliminación del cementerio de naves , crear un complejo marítimo artesanal, abrir el puerto al público hasta conectarse con la península Alacrán, playas El Laucho, La Lisera y Corazones transformando este extenso borde costero en un todo armónico.
Lamentablemente este ambicioso sueño requiere de millonarias inversiones tanto públicas como privadas lo que está muy lejos de ser una realidad en el mediano plazo. Sin embargo, tenemos una riqueza más accesible para ser explotada en el corto plazo que puede consolidar el turismo de larga distancia y que los científicos la califican como una verdadera mina de oro: la cultura Chinchorro. El área urbana central de Arica está superpuesta por campos funerarios de sus primeros habitantes de hace 10 mil años.
Los proyectos de habilitar un museo en sitio, recuperar la riqueza arquitectónica, mejorar la infraestructura vial en el casco antiguo y declarar Arica Patrimonio de la Humanidad sentaría perfectamente la base para acuñar este destino como una Ciudad Arqueológica y seguir avanzando, paralelamente, con obras en el litoral aprovechando las condiciones que la naturaleza nos ha dotado generosamente.

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