
(Publicado en el Diario "La Estrella" de Arica)
Arica tiene muchas virtudes y defectos en las áreas sustentables dentro del turismo pero se desmorona frente a realidades y costumbres distintas muy diferentes a otros centros urbanos, especialmente comparados con la zona central del país.
En un programa radial de la Cámara de Turismo se detectaron inquietudes y sugerencias muy interesantes y variadas a través de llamados telefónicos. Reiteradamente en cada emisión se mencionó el horario del comercio.
Muchas son las opiniones sobre el tema pero esa encuesta radial reflejó una realidad insoslayable y que amerita ser abordada con alturas de miras por el bien de la imagen que debe proyectar Arica en esa área.
Se critica a los operadores y agencias de viajes porque ofrecen viajes a Tacna con un tour de compras por el día. Al margen de la novedad que significa para un turista nacional que viaja más de dos mil kilómetros para saltar hasta este extremo y decir que viajó al “extranjero” , la vecina ciudad limítrofe ofrece, además, la garantía de contar con un comercio abierto todos los días de la semana y con un horario favorable por el cambio de hora.
No hablamos de precios porque muchos productos tienen los mismos valores en ambas ciudades, por lo tanto, se deduce que si se diseña una gestión visionaria y audaz, el comercio local podría fortalecerse en el corto plazo.
Otro aspecto que nos desfavorece es la escasa deferencia y mala atención que brindan vendedores, especialmente de establecimientos comerciales de grandes cadenas establecidas en Arica. A ello se suma, en algunos de ellos, espacios estrechos, incómodos para cancelar cuentas tras largos minutos de espera.
Parte del comercio local que se ha sentido avasallado por las cadenas capitalinas, tampoco reaccionan y vemos lamentables frontis y vetustas vitrinas convertidos en verdaderos lunares en pleno centro de Arica.
Si enfocamos estas debilidades dentro de un contexto globalizado, se van sumando a otros defectos menores e innegablemente caminamos hacia una ciudad poco grata y con una muy baja calidad de vida.
Con un poco de predisposición, mirando el bienestar general, mucha iniciativa y respeto, el sector privado tiene las herramientas adecuadas para enfrentar las competencias internas y externas. Una acción mancomunada sería la senda para alcanzar el desarrollo de quienes con esfuerzo mantienen sus negocios, hoy frustrados pero vigentes como ariqueños para salir adelante. Así ya no existirían tour de compra a Tacna, solo visitas turísticas.
Arica tiene muchas virtudes y defectos en las áreas sustentables dentro del turismo pero se desmorona frente a realidades y costumbres distintas muy diferentes a otros centros urbanos, especialmente comparados con la zona central del país.
En un programa radial de la Cámara de Turismo se detectaron inquietudes y sugerencias muy interesantes y variadas a través de llamados telefónicos. Reiteradamente en cada emisión se mencionó el horario del comercio.
Muchas son las opiniones sobre el tema pero esa encuesta radial reflejó una realidad insoslayable y que amerita ser abordada con alturas de miras por el bien de la imagen que debe proyectar Arica en esa área.
Se critica a los operadores y agencias de viajes porque ofrecen viajes a Tacna con un tour de compras por el día. Al margen de la novedad que significa para un turista nacional que viaja más de dos mil kilómetros para saltar hasta este extremo y decir que viajó al “extranjero” , la vecina ciudad limítrofe ofrece, además, la garantía de contar con un comercio abierto todos los días de la semana y con un horario favorable por el cambio de hora.
No hablamos de precios porque muchos productos tienen los mismos valores en ambas ciudades, por lo tanto, se deduce que si se diseña una gestión visionaria y audaz, el comercio local podría fortalecerse en el corto plazo.
Otro aspecto que nos desfavorece es la escasa deferencia y mala atención que brindan vendedores, especialmente de establecimientos comerciales de grandes cadenas establecidas en Arica. A ello se suma, en algunos de ellos, espacios estrechos, incómodos para cancelar cuentas tras largos minutos de espera.
Parte del comercio local que se ha sentido avasallado por las cadenas capitalinas, tampoco reaccionan y vemos lamentables frontis y vetustas vitrinas convertidos en verdaderos lunares en pleno centro de Arica.
Si enfocamos estas debilidades dentro de un contexto globalizado, se van sumando a otros defectos menores e innegablemente caminamos hacia una ciudad poco grata y con una muy baja calidad de vida.
Con un poco de predisposición, mirando el bienestar general, mucha iniciativa y respeto, el sector privado tiene las herramientas adecuadas para enfrentar las competencias internas y externas. Una acción mancomunada sería la senda para alcanzar el desarrollo de quienes con esfuerzo mantienen sus negocios, hoy frustrados pero vigentes como ariqueños para salir adelante. Así ya no existirían tour de compra a Tacna, solo visitas turísticas.

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