
Por Ricardo Jorquera Dinamarca
(Publicado en el Diario "La Estrella" de Arica)
(Publicado en el Diario "La Estrella" de Arica)
Si el turismo logra importantes ingresos de divisas, excepcionalmente en la futura región Arica y Parinacota la cultura a través de la investigación podría equilibrar esos ingresos con una política clara destinada a fortalecer estudios universitarios de arqueología y antropología y mejorar dependencias museológicas.
Ambos rubros, turismo y arqueología, aparentemente distintos, podrían marchar de la mano si se les encausa en forma paralela con una fuerte inversión estatal para establecer en Arica un centro mundial de estudios y lograr disipar con exactitud cómo fueron adquiridos esos conocimientos científicos de estos primeros seres humanos que pisaron esta parte del planeta y cuya fama ya ha traspasado nuestras fronteras por ser las momias más antiguas del mundo.
Este “recurso” que nos rodea puede crear la instancia de interesar a decenas de científicos y cientos de estudiantes de todo el mundo para trasladarse a Arica a estudiar en sitio y en modernos laboratorios esa antigua ciencia de momificación conocida y ya admirada en centros universitarios europeos gracias a los intercambios que se realizan desde hace algunos años.
Por su parte las universidades se fortalecerán con una mayor dotación de jóvenes chilenos
Interesados en escudriñar esta cultura a través del estudio y dejarlos aptos para ponerse a disposición de la ciencia y ejercer en otras latitudes. A su vez, este fenómeno, brindará a nivel doméstico nuevos beneficios sociales otorgando oportunidades a pequeños empresarios a realizar inversiones en nuevos emprendimientos para atender las necesidades que requerirán los jóvenes durante su permanencia en la ciudad mientras dure su enseñanza.
A esto hay que sumar el natural interés de miles de turistas que se incrementará para empaparse de esta cultura, más antigua que los egipcios, pero siempre que se recupere y se habilite un espacio público en el perímetro del cementerio natural de momias chinchorro existentes en Colon 10, pleno centro de Arica y construir un edificio más acorde para preservar las valiosas piezas que reúne el Museo Arqueológico de la Universidad de Tarapacá en el valle de Azapa.
Todo esto requiere de la visión futurista del Estado y del sector privado para asumir las responsabilidades necesarias y ejercer el liderazgo para obtener los recursos económicos y así enfrentar en forma realista y concreta un proyecto de esta magnitud con importantes beneficios económicos para toda la comunidad.
Ambos rubros, turismo y arqueología, aparentemente distintos, podrían marchar de la mano si se les encausa en forma paralela con una fuerte inversión estatal para establecer en Arica un centro mundial de estudios y lograr disipar con exactitud cómo fueron adquiridos esos conocimientos científicos de estos primeros seres humanos que pisaron esta parte del planeta y cuya fama ya ha traspasado nuestras fronteras por ser las momias más antiguas del mundo.
Este “recurso” que nos rodea puede crear la instancia de interesar a decenas de científicos y cientos de estudiantes de todo el mundo para trasladarse a Arica a estudiar en sitio y en modernos laboratorios esa antigua ciencia de momificación conocida y ya admirada en centros universitarios europeos gracias a los intercambios que se realizan desde hace algunos años.
Por su parte las universidades se fortalecerán con una mayor dotación de jóvenes chilenos
Interesados en escudriñar esta cultura a través del estudio y dejarlos aptos para ponerse a disposición de la ciencia y ejercer en otras latitudes. A su vez, este fenómeno, brindará a nivel doméstico nuevos beneficios sociales otorgando oportunidades a pequeños empresarios a realizar inversiones en nuevos emprendimientos para atender las necesidades que requerirán los jóvenes durante su permanencia en la ciudad mientras dure su enseñanza.
A esto hay que sumar el natural interés de miles de turistas que se incrementará para empaparse de esta cultura, más antigua que los egipcios, pero siempre que se recupere y se habilite un espacio público en el perímetro del cementerio natural de momias chinchorro existentes en Colon 10, pleno centro de Arica y construir un edificio más acorde para preservar las valiosas piezas que reúne el Museo Arqueológico de la Universidad de Tarapacá en el valle de Azapa.
Todo esto requiere de la visión futurista del Estado y del sector privado para asumir las responsabilidades necesarias y ejercer el liderazgo para obtener los recursos económicos y así enfrentar en forma realista y concreta un proyecto de esta magnitud con importantes beneficios económicos para toda la comunidad.

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