(Publicado en el Diario "La Estrella" de Arica)
Se inicia el 2007 con una alentadora noticia: Antes de fin de año comenzará a operar el tren Arica-La Paz gracias a una fuerte inversión destinada a mejorar la vía férrea.
Al entrar en servicio este medio de transporte, cuyo objetivo es atender el tránsito de carga proveniente desde Bolivia hasta el puerto local, deja abierta la posibilidad de restablecer un automotor de pasajeros cuya función cumplió en la década de los 90 El Dorado de los Andes con el AZ 1119 cuyo itinerario aún continúa vigente en guías turísticas internacionales.
El tren en sí significa reactivar una importante actividad económica tal como ocurrió a partir del 13 de mayo de 1913 día de su inauguración. El FCALP fue construido por el Gobierno de Chile a partir del año 1906 como parte de las obligaciones derivadas del Tratado de Paz y Amistad firmado con Bolivia en 1904. Su trazado debió empinarse desde el nivel del mar hasta la ciudad de La Paz, en Bolivia a 3.650 msnm. Sin embargo, la parte más dificultosa estuvo centrada entre los sectores Central y Puquios, tramo de 43 Kms. donde la pendiente promedio es de 6%, el doble del estándar utilizado en ferrocarriles con tracción por adherencia. Fue necesaria la utilización de cremallera y locomotoras especialmente acondicionadas para ello. Años más tarde, las antiguas locomotoras a vapor fueron reemplazadas por diesel.
Si hace cien años se llevó a cabo esta titánica obra de ingeniería con menos recursos técnicos hoy vislumbramos que con nuevas tecnologías y mejor calidad de material rodante se puede asegurar un sistema moderno que brinde plenas seguridades a un medio de transporte regular de cargas entre Chile y Bolivia y también deje la posibilidad para que privados restablezcan un servicio turístico con buen confort similar al que se ofrece entre Cusco y Machu Pichu.
Si en el futuro cercano ambos sistemas de transportes se consolidan económicamente con una atractiva tasa de rentabilidad no sería extraño que algún consorcio asiático tuviera interés en invertir para construir un tren de alta velocidad y con mejores estándares de seguridad y confort tanto para carga como pasajeros pensando que es la ruta más corta y por ende lógica para unir los centros mineros del vecino país, conectando además Matto Grosso en el sur brasileño para desembocar al Pacífico. Con la nueva y moderna tecnología podría este sueño ser realidad.
Al entrar en servicio este medio de transporte, cuyo objetivo es atender el tránsito de carga proveniente desde Bolivia hasta el puerto local, deja abierta la posibilidad de restablecer un automotor de pasajeros cuya función cumplió en la década de los 90 El Dorado de los Andes con el AZ 1119 cuyo itinerario aún continúa vigente en guías turísticas internacionales.
El tren en sí significa reactivar una importante actividad económica tal como ocurrió a partir del 13 de mayo de 1913 día de su inauguración. El FCALP fue construido por el Gobierno de Chile a partir del año 1906 como parte de las obligaciones derivadas del Tratado de Paz y Amistad firmado con Bolivia en 1904. Su trazado debió empinarse desde el nivel del mar hasta la ciudad de La Paz, en Bolivia a 3.650 msnm. Sin embargo, la parte más dificultosa estuvo centrada entre los sectores Central y Puquios, tramo de 43 Kms. donde la pendiente promedio es de 6%, el doble del estándar utilizado en ferrocarriles con tracción por adherencia. Fue necesaria la utilización de cremallera y locomotoras especialmente acondicionadas para ello. Años más tarde, las antiguas locomotoras a vapor fueron reemplazadas por diesel.
Si hace cien años se llevó a cabo esta titánica obra de ingeniería con menos recursos técnicos hoy vislumbramos que con nuevas tecnologías y mejor calidad de material rodante se puede asegurar un sistema moderno que brinde plenas seguridades a un medio de transporte regular de cargas entre Chile y Bolivia y también deje la posibilidad para que privados restablezcan un servicio turístico con buen confort similar al que se ofrece entre Cusco y Machu Pichu.
Si en el futuro cercano ambos sistemas de transportes se consolidan económicamente con una atractiva tasa de rentabilidad no sería extraño que algún consorcio asiático tuviera interés en invertir para construir un tren de alta velocidad y con mejores estándares de seguridad y confort tanto para carga como pasajeros pensando que es la ruta más corta y por ende lógica para unir los centros mineros del vecino país, conectando además Matto Grosso en el sur brasileño para desembocar al Pacífico. Con la nueva y moderna tecnología podría este sueño ser realidad.

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